Una esperanza continua: Isaac Largo Ballesteros

Por: Mariana Jaramillo Otálvaro

A pesar de sus limitaciones respiratorias y su corta edad, Isaac Largo Ballesteros no deja de sonreír y de realizar actividades que un niño de un año puede hacer, a excepción de exponerse ante una guardería, pues allí es donde ocurren grandes contagios y numerosas bacterias.

El 29 de mayo de 2013 nació Isaac Largo, un pequeño de tez blanca, cabello castaño y de poco peso. Al momento de nacer tuvo que ser sometido a una cirugía de corazón, pues sufrió una cardiopatía la cual es causada por la acumulación de placa en las arterias que van al corazón, a sus cuatro meses presentó un sabor salado en su piel y grasosidad en su orina.

Los síntomas no pararon y Yuliana Ballesteros, madre de Isaac, fue quien identificó la fibrosis en la vida de su hijo, pues de todas las enfermedades que estudió era la que más se parecía. Al realizarle los exámenes confirmó que era una realidad. Los padres de Isaac tuvieron miedo y sintieron impotencia al ver que Isaac desde tan pequeño ya contaba con una enfermedad tan severa.

Alexánder Ballesteros, padre de Isaac, tomó la decisión de que él sería el único que respondería económicamente por su hogar y asumió la responsabilidad trabajando como asesor puerta a puerta de una empresa de telefonía móvil. De esta manera Yuliana pasaría todo el tiempo con Isaac y su otra hija Valentina de tres años, una niña extrovertida y tierna.

Yuliana se encarga de llevar a su hija a la guardería y de llevar a Isaac a la Fundación Mariana Pro-fibrosis quística, fundación que halló en Internet y que les ha brindado una ayuda tan grande que ni ellos se imaginaron. Yuliana afirma que gracias a la fundación ahora las citas en la EPS ya son mucho más rápidas.

Cuando Isaac llegó a la fundación pudieron suplirle o como dice Yuliana, prestarle los medicamentos. Así los padres de Isaac han podido tener mejoras económicas, pues los gastos en medicinas ascienden a 3 millones de pesos mensuales sin contar cuando Isaac está hospitalizado por alguna crisis.

Isaac ha estado siete veces hospitalizado, seis de ellas por respiración y la última por desnutrición e inapetencia. Las circunstancias adversas se vuelven en un reto para la familia Ballesteros y una crisis se convierte en una excusa para unirse más y depositar su confianza en Dios.

Isaac ha estado en la clínica en momentos que para la familia podrían resultar importantes como, cumpleaños, navidades y fin de año. En estas ocasiones tienen la costumbre de permanecer juntos aun cuando Isaac esté internado.

El 29 de mayo, día de su cumpleaños, no faltaron las bombas, el pastel y los regalos en el hospital, toda su familia estuvo con él, cantándole el cumpleaños y llenándolo de alegría. Alexánder y Yuliana dicen que con esta situación han aprendido a ver la vida de otra manera y valorar cada instante a Isaac.

La familia Ballesteros se ha visto en crisis pero ha salido adelante debido a que las ayudas siempre las han tenido a la mano, la venta de paletas y el café Internet que poseen al lado de su casa son una manera de cubrir los gastos. Los Ballesteros tratan de que la enfermedad de Isaac no afecte su bienestar para que pueda tener una vida como la de cualquier niño.

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