“Debemos pedir imposibles” Julián Zapata Osorio

Por: Luisa Fernanda Jaramillo Sánchez

MG_6567-e1439520835827Julián Zapata Osorio fue diagnosticado con fibrosis quística a la edad de diez años y sin embargo nunca le ha gustado limitarse a una condición física, siempre ha querido lograr las cosas que se propone, soñar, vivir al máximo, para él no hay más barreras que las que cada quien se crea en su mente. Esto es lo que siempre ha tenido como ley de vida para todo lo que hace.

Desde el día que fue diagnosticado con la enfermedad ha intentado y logrado vivir sus días de la mejor manera posible, siempre ha sido una persona llena de energía, le gusta el deporte, el estudio y la música.

Un día habitual para Julián desde sus diez años consistía en levantarse a las 7:30 de la mañana, ir a prácticas de fútbol, tomar las medicinas con el desayuno y las enzimas con cada comida, hacer una nebulización cada noche y, además, ir al colegio como todos los niños de su edad.

A pesar de que comenzó con estos cuidados desde que era niño, siempre ha vivido una vida normal, nunca ha permitido que la enfermedad sea el eje que domine su vida. Sin embargo, a los 14 años comenzó una etapa de “rebeldía”, como él mismo la llama, en contra de las medicinas, decidiendo dejar a un lado el tratamiento cuando tenía 16. Afortunadamente esto no le impidió continuar haciendo todo lo que estaba acostumbrado a hacer, cuenta que la enfermedad no se ha manifestado de forma grave en él.

Su gusto por la música salió a flote cuando a finales del año 2007 comenzó a interpretar un instrumento de viento, la tuba. Esto para él se convirtió en la terapia que sus pulmones necesitaban, siempre lo ha disfrutado y no ha presentado complicaciones a nivel respiratorio a pesar de que es un instrumento que demanda mucho esfuerzo pulmonar. Es habitual para él escuchar que las personas incluso le pregunten “¿y usted cómo toca eso, está seguro que tiene fibrosis quística?”.

Siempre ha sido una persona muy activa, en el pasado le gustaba practicar rugby y nadar mucho, actualmente tiene planeado “cogerle el ritmo al rugby subacuático” como una forma recreativa y, obviamente, continuar de la mano de su instrumento favorito.

Ha vivido muchas experiencias gratificantes como miembro y único intérprete de la tuba en la Banda Sinfónica de Yarumal, ha estado en encuentros subregionales, departamentales y nacionales. Recuerda cuando fueron al Nacional de Música Tradicional Colombiana y Obras Inéditas en San Pedro-Valle en el 2011. A partir de ahí se hicieron acreedores a otras invitaciones, dentro de las cuales está asistir a uno de los concursos más importantes de bandas sinfónicas y de composición que se realiza en Tocancipá-Cundinamarca.

Hace algunos años, a pesar de que su salud no se ha visto afectada, se concientizó nuevamente de la importancia de continuar con la medicación y por tal motivo ha iniciado procesos para retomarla. Hoy en día, con 21 años de edad, siente la necesidad de leer acerca de la fibrosis quística, conocer e indagar sobre los riesgos, medicamentos y posibilidades de ayudar a su cuerpo a sobrellevar de la mejor manera la enfermedad.

Julián tiene muchos sueños por cumplir a lo largo de su vida. “Quiero hacer demasiadas cosas que ni cuando era pequeño me imaginaba”. En su voz puede notarse el deseo imborrable de alcanzar metas a futuro, entre las que está finalizar su carrera profesional en Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad de Antioquia y hacer un posgrado en Reciclaje Electrónico en Italia o Brasil, aunque tiene claro que “el sueño más loco es conocer Dubai”.

Una de las cosas que más le molesta y disgusta es ver personas que con sus cinco sentidos dicen tener alguna discapacidad y no se sienten en las condiciones de realizar lo que se proponen “una discapacidad no es una incapacidad, uno puede hacer lo que quiera y donde quiera”. Le incomodan las personas que se victimizan. Piensa que todos contamos con capacidades que debemos fortalecer y que la única herramienta para lograrlo es nuestra propia voluntad.

La vida está llena de altibajos, siempre va a haber momentos tanto felices como aquellos que no quisiéramos repetir, lo más importante es tener la tenacidad y el deseo siempre vivos, romper barreras y soñar más allá de lo que nos creemos capaces, porque como dice Julián Zapata Osorio: “aunque la vida nos ponga limitaciones debemos pedir imposibles”.

«En el año 2016 a mediados de marzo me enteré que iba a ser papá, con base a lo que había leído en cuanto a las posibilidades de que un hombre con FQ pudiese tener un hijo las cuales eran casi nulas (5 en 100), me surgió la duda de si en realidad tenía esta condición de salud, además de que no había continuado con el tratamiento y no mostraba ningún tipo de complicación grave de salud. Es así como a inicios de noviembre en una jornada de diagnóstico por medio de iontoforesis le practicamos la prueba a Isaías (mi hijo) la cual arrojó un diagnóstico negativo, con base a esto, creció la inquietud de si yo también era negativo y había vivido con un mal diagnóstico por muchos años, situación que resultó ser cierta después de haberme realizado de nuevo el examen diagnóstico que dio negativo al igual que mi hijo y mi hermana quien había sido diagnosticada tiempo después que yo. Fue algo complejo de entender aunque algo me hacía suponer esto después de haber tenido la fortuna de conocer y compartir con algunos pacientes, de los cuales aprendí demasiado.»
Julián Esteban Zapata Osorio

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