«Bazar de las rosas» Evento anual

Es mucho más complejo manejar una organización sin ánimo de lucro que una empresa privada o entidad gubernamental, porque en las empresas regularmente los ingresos vienen de los clientes, mediante lo que se llama “modelo de negocio”;  las empresas gubernamentales reciben recursos del estado, mientras que en las organizaciones sin ánimo de lucro (como lo es la Fundación Mariana pro Fibrosis Quística) los ingresos deben destinarse para su funcionamiento y bienestar de sus beneficiarios: Estos recursos se obtienen mediante lo que llamaremos un “modelo de fondeo” o de consecución de recursos, que finalmente es su motor económico y se obtiene por medio de: actividades sociales y donaciones de personas naturales o empresas.

Gracias a personas y empresas que tienen un alto sentido social, nuestra Fundación Mariana pro Fibrosis Quística sigue en pie, buscando proporcionar una mejor calidad de vida a quienes tienen esta condición. Sin embargo esta consecución de recursos cada vez se hace más compleja, llevándonos a buscar la forma de participación de más personas en torno a nuestra causa.

¿Por qué el nombre “Bazar de las Rosas”?

Las rosas tienen un profundo significado para todas las fundaciones de fibrosis quística.

Mary G. Weiss se convirtió en voluntaria de la Fundación de Fibrosis Quística en el año 1965, luego de enterarse de que sus tres pequeños hijos padecían fibrosis quística. Su tarea era llamar a cada club cívico, organización y servicio social en busca de respaldo financiero para realizar investigaciones sobre la FQ. Richard, el hijo de 4 años de edad de Mary, escuchaba atentamente a su madre cuando ésta realizaba cada llamada telefónica.

Después de varias llamadas, Richard entró a la habitación y dijo a su madre: “Sé en qué trabajas”. Mary quedó estupefacta, dado que  él ni siquiera sabía que padecía fibrosis quística. Algo atemorizada, Mary preguntó a su hijo: “¿En qué trabajo Richard?”. Él respondió: “Trabajas para 65 Rosas”. Mary quedó boquiabierta. Él no pudo ver las lágrimas de su madre mientras respondía: “Sí, Richard, estoy trabajando para 65 Rosas”.

Desde entonces, niños de todas las edades han utilizado el término “65 Rosas” para describir su enfermedad. (65 Rosas”  “Sixty five roses”  en ingles suena similar a “cystic fibrosis”) 

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