“A ella le sirve más el amor que cualquier antibiótico” Isabella González Gómez

Por: Sthepany Vélez Sierra

“La fibrosis quística es solo una condición de vida, uno se imagina miles de cosas en el proceso, pero luego descubre que el tigre no es tan rayado como lo pintan. Yo creo en el poder de la mente”, afirma Marleni Gómez, madre de Isabella con una mirada esperanzadora.
Sosteniendo con sus pequeñas manos la cápsula que debe tomar antes de cada comida, Isabella presiona con su dedo índice y pulgar fuertemente, hace un giro rápido y de un golpe la abre. Pone todas las bolitas blancas y moradas en su boca y pasa con un pequeño sorbo de agua. Desecha el cobertor de la cápsula y como si estuviera en una maratón deja su plato limpio. Tanto afán se debe a que sus labores de niña de cinco años la esperan a todo vapor. Así pasa los días, entre ropas rosadas y moradas, sus colores favoritos.
Todos los días va al colegio donde -como ella dice- le enseñan a leer el libro de Nacho. Cuando vuelve a casa aún tiene toda la energía para correr, saltar lazo, nadar o jugar con sus amiguitas. Actividades que disfruta, pero que la agitan y la despeinan y es aquí donde su mamá Marleni Gómez la describe como “pinchada”. Isabella se pinta las uñas, las decora, usa mirella en sus ojos, se peina y le gusta verse bonita. Es extrovertida. Con su voz medio ronca cuenta sus experiencias diarias que están acompañadas de una que otra píldora, suplementos alimenticios, nebulizaciones, pero llenas de vida.
Desde el día en que nació su madre sabía que algo no andaba bien. Una mancha morada alrededor de su pequeña boca alertó sobre alguna anomalía, pero en el hospital dijeron que todo estaba bien. A los 40 días de nacida, la pequeña entró a cuidados especiales. Las sospechas de la mamá eran ciertas. Una pediatra le programó el examen correspondiente para dar el diagnóstico. Un sin número de preguntas invadía a esta familia que no entendía cómo una enfermedad genética no afectó a su primer hijo, que es totalmente sano y tiene 19 años, pero que quizá sí explicaría las causas de la muerte de una primera bebé a sus tres meses de edad.
En medio de la intriga después del diagnóstico la madre de la recién nacida recibió el consejo de su compañera de habitación sobre una fundación. Marleni y su esposo en busca de ayuda recurrieron a la Fundación Mariana Pro Fibrosis Quística y hoy en día después de cinco años lo agradecen. La ayuda médica, sicológica y del banco de medicamentos les ha servido mucho, además de la guía constante para la educación e información sobre la enfermedad.
Isabella junta sus labios, deja una pequeña abertura en la boca y sopla. Así trata de imitar el sonido de vibración que produce el chaleco que le ponen en la fundación. Este agita su pecho de tal manera que ayuda a expulsar la acumulación de flema en sus pulmones. A ella le gusta, hace de este tratamiento toda una experiencia.
Para la familia González Gómez el amor posee más resultados que cualquier otro antibiótico. La pequeña ya lleva casi cuatro años sin estar hospitalizada, los remedios caseros como esa sábila mezclada con naranja, el apoyo incondicional de la familia representado en la libertad de dejarla disfrutar de su niñez sin restricciones, alimentaron ese concepto de que solo es una condición de vida y, como dice su abuela, el tigre no es tan rayado como lo pintan.

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